El sistema «Alertas tempranas para todos» no funcionará sin suministro eléctrico local
Blog: «Early Warning for All» fracasará sin el apoyo de las autoridades locales, por Shivangi Chavdaa, directora de programas de GNDR
Los sistemas de alerta temprana están ampliamente reconocidos como una de las inversiones más rentables en materia de reducción del riesgo de desastres. Sin embargo, para millones de personas que viven en primera línea de los riesgos climáticos y de desastres, las alertas siguen llegando demasiado tarde, en un formato inadecuado o, directamente, no llegan. No se trata de un fallo de la tecnología, sino de un fallo de gobernanza —y de la falta de voluntad política para descentralizar el poder—.
A medida que iniciativas globales como «Alertas tempranas para todos» cobran impulso, existe el riesgo inminente de que los avances se midan en función del número de satélites lanzados y de los paneles de control creados, en lugar de en las vidas protegidas y las pérdidas evitadas a nivel comunitario. La Hoja de ruta estratégica de GNDR sobre sistemas de alerta temprana localizados cuestiona esta trayectoria y ofrece un mensaje claro a los responsables políticos: los sistemas de alerta temprana solo serán eficaces cuando estén gestionados a nivel local, gozen de la confianza de la población local y permitan actuar a nivel local.
La brecha de localización en los sistemas de alerta temprana
Durante la última década, los países han logrado avances notables en el seguimiento y la predicción de riesgos. Sin embargo, la colaboración de GNDR con organizaciones de la sociedad civil de todas las regiones pone de manifiesto una brecha persistente y sistémica entre la infraestructura nacional de alerta temprana y la actuación a nivel comunitario.
Las alertas suelen centrarse en los peligros, en lugar de basarse en el riesgo. Rara vez reflejan la exposición, la vulnerabilidad o la capacidad de respuesta a nivel local. La información se difunde sin tener en cuenta el idioma, el género, la discapacidad, los modelos de subsistencia o la confianza en las instituciones. Y lo que es más importante, las alertas tempranas suelen carecer de criterios de activación claros y viables que permitan adoptar medidas tempranas o preventivas a nivel local.
Los agentes locales —organizaciones comunitarias, grupos de mujeres, redes juveniles y autoridades locales— suelen considerarse la «última etapa» de la ejecución. En realidad, son el primer punto de contacto entre la información sobre riesgos y las medidas de protección. Sin embargo, siguen quedando excluidos de la toma de decisiones, carecen de recursos suficientes y se les trata como meros ejecutores en lugar de como socios del sistema.
