Un marco para el cambio sistémico
Publicada hoy, la Hoja de ruta estratégica —que forma parte de nuestro proyecto financiado por el Ministerio de Asuntos Exteriores, de la Commonwealth y de Desarrollo del Reino Unido, «Localización de los sistemas de alerta temprana y la acción anticipatoria a través de las OSC», con el apoyo de la Cruz Roja Británica y la alianza Risk-informed Early Action (REAP) — se basa en los conocimientos y la experiencia de las organizaciones de la sociedad civil y las comunidades de primera línea de la red de GNDR, compuesta por más de 2.000 organizaciones miembros en más de 130 países. En ella se defiende un cambio fundamental en la forma en que se diseñan, financian y gestionan los sistemas de alerta temprana, estructurado en torno a seis prioridades estratégicas: gobernanza e integración de políticas; participación y apropiación de la comunidad; tecnología, innovación y datos; fortalecimiento de capacidades; financiación y sostenibilidad; y conocimiento, aprendizaje y evidencia.
En esencia, la hoja de ruta sostiene que las comunidades deben ser consideradas cocreadoras y guardianas de los sistemas de alerta temprana, y no meras receptoras pasivas de información. Los conocimientos indígenas y tradicionales deben reconocerse como un elemento fundamental para la comprensión de los riesgos. Además, los modelos de financiación que actualmente socavan la apropiación local deben sustituirse por una financiación flexible, directa y a largo plazo que permita que los sistemas perduren más allá de los proyectos que los crearon.
Qué hay que cambiar: recomendaciones de las partes interesadas
La hoja de ruta establece recomendaciones específicas para cuatro grupos.
Se insta a las comunidades locales y a las organizaciones de la sociedad civil están llamadas a reforzar las estructuras comunitarias de gestión de desastres, promover la participación inclusiva de las mujeres, los jóvenes, las personas con discapacidad y los pueblos indígenas, e invertir en el seguimiento y el aprendizaje impulsados por la comunidad. La integración de los conocimientos indígenas y tradicionales con los datos científicos —para crear conjuntamente sistemas de alerta culturalmente pertinentes— es fundamental para esta agenda.
Los gobiernos locales y nacionales deben institucionalizar los sistemas de alerta temprana (SAT) adaptados al contexto local dentro de los marcos nacionales de reducción del riesgo de desastres, adaptación al cambio climático y desarrollo, con mandatos claros y mecanismos de rendición de cuentas. La hoja de ruta aboga por asignaciones presupuestarias sostenidas para el mantenimiento, la formación y la participación de la comunidad —alejándose de forma decisiva de los ciclos de proyectos a corto plazo— y por plataformas de coordinación entre múltiples partes interesadas que conecten a los organismos nacionales con las autoridades subnacionales y las comunidades locales.
Se insta a las partes interesadas regionales y mundiales deben facilitar el aprendizaje Sur-Sur, apoyar la alineación de las políticas y la armonización técnica entre países, y defender la agenda de localización en los marcos de reducción del riesgo de desastres y resiliencia climática para después de 2030. Los organismos regionales tienen un papel específico que desempeñar en la promoción de la coordinación transfronteriza y de las redes de alerta temprana frente a múltiples riesgos.
Los donantes y las instituciones financieras se enfrentan quizá al llamamiento más directo al cambio. La hoja de ruta les insta a pasar de una financiación basada en proyectos a una financiación programática y flexible, a invertir en mecanismos de financiación proactivos y basados en el riesgo —incluida la financiación basada en previsiones y los seguros paramétricos— y a dar prioridad a la equidad en las decisiones de financiación, garantizando que las organizaciones dirigidas por mujeres y de base comunitaria tengan acceso directo a los recursos. La inversión basada en resultados, vinculada a mejoras cuantificables en materia de inclusión y resiliencia, en lugar de a productos, es el estándar que establece la hoja de ruta.