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Yemen: Agua, paz y resiliencia
En la provincia yemení de Hajjah, años de conflicto y sequía dejaron a las familias luchando por conseguir agua potable, lo que avivó las tensiones entre las comunidades desplazadas y de acogida. Con el apoyo de los donantes, ADO restauró las redes de agua y creó sistemas gestionados por la comunidad que ahora suministran agua potable, reducen las enfermedades y previenen los conflictos.
ORGANIZACIÓN
Organización de Desarrollo Abs para la Mujer y el Niño (ADO)
UBICACIÓN
Gobernación de Hajjah, Yemen
Una inversión comunitaria para evitar pérdidas por escasez de agua
En la provincia yemení de Hajjah, la escasez de agua es uno de los mayores riesgos que amenazan la vida y los medios de subsistencia. Años de conflicto han dejado las infraestructuras hídricas en ruinas, mientras que el estrés climático ha hecho aún más precario el acceso al agua. Las familias -especialmente los desplazados internos- se vieron obligadas a depender de fuentes de agua inseguras. Ante la escasez de agua potable, aumentaron las tensiones entre los desplazados internos y las comunidades de acogida, con el riesgo de un conflicto abierto por los escasos recursos.
Para prevenir las pérdidas por catástrofes relacionadas con la escasez de agua y las crisis de salud pública, ADO, con el apoyo de DKH, puso en marcha una iniciativa WASH de emergencia pero con visión de futuro. El objetivo no era solo restablecer el acceso al agua potable, sino invertir en soluciones que pudieran prevenir conflictos, reducir los brotes de enfermedades y promover la resiliencia.
Financiación y compromiso comunitario
El proyecto adoptó un enfoque participativo desde el principio. ADO involucró a comités locales, desplazados internos y comunidades de acogida en debates específicos para conocer sus necesidades y resolver conflictos. Los propios miembros de la comunidad sugirieron que la rehabilitación de las redes de agua y la ampliación de los puntos de acceso podrían aliviar las tensiones.
Con financiación de donantes, ADO rehabilitó tuberías de agua, instaló nuevas estaciones de agua y amplió las redes de distribución. Estas inversiones garantizaron que el agua potable llegara tanto a los desplazados internos como a las comunidades de acogida. Para que el sistema fuera sostenible, se introdujo un modesto sistema de tarifas comunitarias para cubrir el mantenimiento e incentivar a los comités locales.
Impacto en la vida de las personas
El impacto de esta inversión modesta pero bien orientada fue inmediato y profundo:
- Reducción de los riesgos sanitarios: Las familias tienen ahora acceso diario al agua potable, lo que reduce su vulnerabilidad al cólera, la diarrea y el COVID-19
- Prevención de conflictos impulsados por los recursos: El acceso compartido a los puntos de agua rehabilitados redujo las tensiones entre desplazados y comunidades de acogida, fomentando la paz.
- Fortalecimiento de la resiliencia: El sistema de tasas permitió el funcionamiento y mantenimiento a largo plazo, reduciendo la dependencia de la ayuda externa
- Empoderamiento de las comunidades: Los comités locales adquieren capacidad de gestión y garantizan la apropiación y la responsabilidad.
Fátima, una madre desplazada con cuatro hijos, nos lo cuenta: "Antes, mis hijos enfermaban a menudo por el agua sucia, y buscar agua provocaba disputas con los vecinos. Ahora tenemos agua limpia cerca, y la paz en la comunidad vuelve a ser posible".
Resultado
Este proyecto demuestra cómo la financiación de la reducción del riesgo de catástrofes -en este caso mediante la rehabilitación de los sistemas de agua, saneamiento e higiene- puede prevenir múltiples capas de pérdidas: pérdida de salud, pérdida de paz y pérdida de dignidad. Al convertir la ayuda humanitaria a corto plazo en un sistema gestionado por la comunidad, la iniciativa transformó la vulnerabilidad en resiliencia.
Es un modelo de cómo la apropiación local, combinada con una financiación estratégica, puede prevenir las crisis antes de que se conviertan en catástrofes.
En este Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres, GNDR hace un llamamiento a los gobiernos, los donantes, el sector privado y las instituciones financieras para que den prioridad a la financiación de la resiliencia, y no sólo a la financiación de los desastres cuando ocurren.
Todas las fotos: Unión Europea/ECHO