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¿Cuántos desastres más hacen falta para que aprendamos?

Reflexiones desde el mega terremoto de Nepal y el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres.


Casi dos semanas después del sábado 25 de abril un terremoto de magnitud 7,8 azotó el área de Katmandú (Nepal), en donde cerca de 8 000 personas perdieron la vida y millones pasaron a ser repentinamente personas sin hogar. Con las operaciones de rescate y socorro todavía en marcha, muchas más personas están todavía atrapadas bajo los escombros, a causa del sismo. Gran parte de Katmandú se encuentra en ruinas. Las réplicas y avalanchas continuaron golpeando las regiones circundantes. Estos han sido momentos de miedo, muerte, separación y supervivencia.

En respuesta, los Gobiernos de todo el mundo, que solo el mes pasado se reprimieron a hacer cualquier tipo de compromiso político significativo para la financiación del recientemente acordado Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres (SFDRR, por sus siglas en inglés), de repente comienzan a hablar nuevamente. Los EE.UU. han enviado un equipo de respuesta a los desastres, con un compromiso inicial de 1 millón de dólares americanos. La India envió varios aviones con suministros médicos y un hospital móvil, así como un fuerte equipo de respuesta a los desastres formado por 40 integrantes, incluidos equipos de rescate con perros.

El Pakistán envió aviones C-130 con una carga de 30 camillas de hospital de campaña, médicos del ejército y especialistas, mientras que Noruega ha prometido casi medio millón de dólares en ayuda. Alemania, España, Francia, Israel y la Unión Europea han prometido enviar ayuda. Las agencias de ayuda internacional han activado sus planes de respuesta en la movilización por Katmandú, en la muy típica prisa a la siguiente zona de desastres que hemos visto en todos los desastres anteriores, como en el de Haití.

Todos estos esfuerzos plantean la pregunta: ¿por qué el mundo siempre prefiere invertir en respuestas reactivas a los desastres importantes, en lugar de hacer una inversión proactiva, audaz y sostenible en el fortalecimiento de la infraestructura de resiliencia a los desastres y de las comunidades? ¿Es porque es mucho más barato y más fácil responder a los desastres que construir un desarrollo a prueba de riesgos que proteja a las personas, infraestructuras e inversiones empresariales?

Nuestro amigo de GNDR, Prof. Ben Wisner, regresó de Nepal sólo tres días antes de este monstruoso y devastador terremoto. Ben informó del sorprendente y quizás desapercibido trabajo de la Sociedad para la Tecnología Sísmica de Nepal (NSET, por sus siglas en inglés), que le acogió durante su visita. Ben dice:

"Por más grandes que resulten ser las pérdidas... y las primeras estimaciones de víctimas son siempre bajas..... estoy seguro de que se salvaron vidas gracias a estos esfuerzos por capacitar sobre la concienciación de la construcción en zonas sísmicas, gracias a la aplicación del código de construcción en Patan (una de las ciudades históricas que ahora componen la región submetropolitana de Katmandú), gracias a la planificación de la preparación en el sector de la sanidad, gracias a la creación de 68 zonas verdes seguras, gracias a la formación en algunas de las ciudades sobre búsqueda y rescate, y gracias a la oferta de herramientas para este propósito".

El último terremoto más devastador de Nepal fue en el año 1934, y los informes dicen que mató a unas 8 500 personas. NSET fue creado en el año 1998, con la financiación inicial del Proyecto Mitigación de Desastres Urbanos de Asia. Jennifer Worrell relata que estaba "muy impresionada con el trabajo de NSET" y agregó que "ellos eran pequeños pero hicieron cosas increíbles en Katmandú respecto a la preparación para los terremotos". Los que han estado involucrados con NSET creen que su trabajo ha contribuido a salvar muchas vidas en este desastre, y que demuestra aún más la sabiduría de invertir en la reducción del riesgo de desastres y en la preparación efectiva para la respuesta.

¿Reconstruyó Nepal los mismos riesgos subyacentes del terremoto de 1934? ¿Volverá el país a reconstruir nuevos riesgos en su esfuerzo de recuperación de este sismo del 2015, o será esta una oportunidad para ‘Reconstruir Mejor’ y proteger a las generaciones futuras de los próximos terremotos inminentes? ¿Se podrían haber salvado más vidas si el Gobierno de Nepal se hubiese comprometido a ampliar la preparación para los terremotos y a invertir en la gestión del riesgo urbano desde 1934? ¿Será este el último terremoto de Nepal? ¿Cuántos terremotos más necesitamos antes de incrementar las inversiones audaces en la reducción del riesgo?

Hace unas semanas, mientras que el mundo se reunía en Sendai (Japón) para acordar un nuevo marco internacional no vinculante para la reducción del riesgo de desastres, el ciclón Pam atravesó la isla de Vanuatu, exponiendo la vulnerabilidad del país a los desastres causados por el cambio climático y a la casi ausencia de resiliencia institucional para resistir este tipo de eventos catastróficos.

Me sentí particularmente conmovido al escuchar al Presidente de Vanuatu en un evento paralelo del Banco Mundial, Diálogo sobre la Resiliencia, que se celebró en el hotel Metropolitan de Sendai, en el marco de la Conferencia Mundial para la Reducción del Riesgo de Desastres (WCDRR, por sus siglas en inglés), ya que literalmente clamó al resto del mundo a que fuera en ayuda de Vanuatu, y más importante, a que asumiera el compromiso político necesario para ver una reducción significativa de los riesgos y pérdidas por desastres durante los próximos quince años.

De vuelta en la sala de negociaciones, muchos de la sociedad civil observaron decepcionados, mientras que los Gobiernos del mundo fracasaban en cualquier tipo de compromiso financiero que pusiera en práctica los objetivos establecidos en el nuevo SFDRR. El mundo también fracasó en hacer que los objetivos acordados "vincularan" a todos los Gobiernos. Nos dejaron afrontando a monstruos como el terremoto de Nepal, sin un acuerdo vinculante sobre objetivos y sin ningún compromiso político de financiación. Como consecuencia, tenemos muy pocos medios para hacer que nuestros Gobiernos rindan cuentas por el tipo de pérdidas en Vanuatu y Nepal.

De vuelta en Sendai, el Japón tomó una posición diferente y alentadora como anfitrión de la WCDRR, al prometer $4 000 millones en contribuciones para financiar el SFDRR. Pauline Eadie informa que el compromiso del Japón ha estado inspirado en su experiencia desde el terremoto y el tsunami del 2011. Ella relata que: "El costo material del terremoto de marzo del 2011, y el consiguiente tsunami, que azotaron la costa del Pacífico de la región de Tohoku, ascendió a $210 mil millones. El Japón fue el anfitrión de la WCDRR y ha surgido ahora como el único país que actualmente está dispuesto a financiar el SFDRR. Los japoneses han comprometido $4 000 millones, mientras que otros países han postergado más de dos objetivos vinculantes y el compromiso financiero".

Hace poco más de un mes de la adopción del Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres (SFDRR), y Nepal está en ruinas y necesitará ser reconstruida. ¿Protegerán de la furia devastadora de estos terremotos las donaciones financieras para ayuda humanitaria de los Gobiernos, a las futuras generaciones de nepaleses? ¿Cómo será el impacto del SFDRR global, en la primera línea de Nepal? ¿No es este el momento de que el Gobierno nacional de Nepal haga una evaluación de la realidad, y que adopte los objetivos del SFDRR global, y que proporcione el marco jurídico nacional que garantice que Nepal va a ‘Reconstruir Mejor’, y a prepararse para los terremotos del futuro?

Parece ser que quienes sienten los mayores impactos de desastres tendrán que hacerse cargo de asegurar la responsabilidad y rendición de cuentas de los Gobiernos nacionales y locales. Japón está reconstruyendo, y por lo que vi en la zona de Tohoku, están efectivamente ‘Reconstruyendo Mejor’. ¿Hará Nepal lo mismo?

Parece que "el desarrollo de un riesgo completo" es un impulsor importante de la vulnerabilidad ante las amenazas naturales. Debemos modificar el hilo de nuestra conversación de la RRD hacia el desarrollo, pero ya no sólo al desarrollo, sino al desarrollo sostenible y a prueba de riesgos. Si no somos capaces de entender la lógica de la reducción del riesgo de desastres, al menos no podemos dejar de entender el sentido común de asegurar que nuestro desarrollo esté protegido ante todos los riesgos imaginables. Los desastres ocurren tan pronto como el desarrollo no tiene en cuenta los riesgos de la vida cotidiana.

Así que, si no podemos hacer que los Gobiernos rindan cuentas por la formulación y aplicación de las políticas de RRD a nivel internacional, nacional y local, al menos debemos asegurarnos de que les hacemos rendir cuentas por hacer y financiar un desarrollo "del riesgo de desastres inteligente", a todos los niveles. Hasta que nuestros presupuestos reflejen nuestros planes de reducir el riesgo de desastres, podemos seguir esperando más terremotos que maten a 8 000 personas en 24 horas, sin que haya nadie que asuma la responsabilidad, o que rinda cuentas por ello. Sí, responderemos con ayuda humanitaria benéfica que probablemente genere nuevos riesgos en nuestros esfuerzos de recuperación, pero por amor de Dios, ¿cuántos desastres más hacen falta para que aprendamos?

Peter Akanimoh , Vicepresidente de la Junta Global de GNDR.

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